DIARIO DE UN YAYOFLAUTA DESOBEDIENTE (capítulo 1)

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CAPÍTULO 1

MAYO DEL 2,011

Nunca

millones de granos de arena

podrán formar una playa

si no hay agua

Nunca

millones de personas

podrán formar una revolución

si no hay ideales

Granada, Plaza de la Caleta, 15 de mayo del 2,011.

Pequeños grupos separados por una línea de pancartas tiradas en el suelo parecían estar esperando el pistoletazo de salida para ser levantadas al viento, era una primavera pródiga en calor, por lo que los bancos que daban al sol estaban vacíos, mientras que los que daban a la sombra estaban todos ocupados, mayoritariamente por personas mayores que estaban viendo perturbada la tranquilidad de la plaza por jóvenes de la más variada pinta, los mayores de Granada no muestran la sorpresa, la enmascaran con sorna (aquí se llama cachondeo) para dominar las circunstancias cuando no las entienden.

Era el principio del comienzo.

El principio de un plan urdido por un sistema agotado por la avaricia de unos grupos minoritarios, de parásitos consumidores de riqueza, el sistema productivo ya no podía crear más riqueza para mantener el nivel de vida de tantos políticos, banqueros y especuladores que se habían subido al carro del enriquecimiento rápido.

Y quién mejor que ellos para saber que el globo había estallado, y que el volverlo a inflar para acallar tantas bocas insaciables en que se había convertido el sistema iba a requerir muchos sacrificios de los de siempre, la clase trabajadora, también eran conscientes de las dificultades que iban a tener para arrebatar los derechos de un pueblo que se podía rebelar ante el sistema de privatizaciones de lo público y aniquilamiento del estado de bienestar.

Por lo que crearon en todo el país un entramado de “subversivos” (unos engañados, otros conscientes de lo que hacían y formando parte del aparato de manipulación del sistema)

Su presentación en sociedad fue la convocatoria de manifestaciones del 15 de mayo del 2,011.

Ese fue el comienzo de una de las mayores traiciones perpetradas a los ciudadanos, y me refiero a traiciones en referencia a los ciudadanos que traicionaron a los de su clase para entrar en el reparto del pastel, en las demás esferas, las de los mandatarios, solo defendían su estatus de privilegios, la mayoría por avaricia.

Este plan tan bien urdido hubiera sido más eficaz de haberlo llevado a cabo uno o dos años antes, pero los recortes en bienestar y derechos ya habían hecho mella en la parte más débil de la sociedad, y esta no se conformó con una simple manifestación, y aprovechando la moral que les dio el encontrarse con muchas personas que estaban en su misma situación, con consignas que eran las suyas, quisieron seguir adelante, no se conformaron con solo una manifestación.

Vuelvo al principio del relato, cuando llegué a la Plaza de la Caleta.

Había pasado cerca de media hora de la hora señalada en la convocatoria y no había más de cien personas en la plaza, por lo que considerándolas insuficientes estaba a punto de irme cuando entraron en la plaza unos chicos portando unas grandes cruces de escayola, la curiosidad me hizo acercarme, eran alumnos de Bellas Artes.

Como si de un detonante se tratara la plaza se fue llenando de la gente más variopinta, la mayoría jóvenes con un identificativos común de clase media, otra parte importante de jóvenes que denotaban desarraigo social, otra parte menos importante de personas de 40 a 50 años que denotaban una influencia intelectual, pocas personas mayores.

Y la manifestación se puso en marcha, justo a la media hora después de haber sido convocada, (más tarde entendí que esa era la norma, la impuntualidad y la falta de disciplina, tan importante en una revolución eran sus señas de identidad.)

Era una manifestación extraña para mí, sin banderas, sin compañeros conocidos alrededor, los lemas y las consignas, aunque justas, las veía muy dispersas y demasiadas, el sistema no era la casa que estaba a la vista, el sistema eran los cimientos que no veíamos.

Para mí, las consignas dadas por los altavoces y a voz en grito eran propias de una manifestación de izquierdas, pero los ideales de izquierdas no aparecían por ningún lado.

Me encontraba en el centro de la manifestación por lo que no veía ni el principio ni el final, por lo que me desplacé fuera de ella para ver su dimensión, el final lo veía muy lejano y el principio no llegué a verlo, por lo que supuse que habían muchos miles de personas, calculé unas 10,000 (luego me enteré que fueron 6,000) aún así sobrepasaba mis expectativas, pues aunque había estado en otras mucho más multitudinarias, pero habían necesitado hasta meses de preparación y difusión de la convocatoria.

No solo no me encontraba a gusto, además me sentía molesto con la parafernalia de mí alrededor.

Eran reivindicaciones muy serias para pedirlas en clave de show.

Al llegar al final me sorprendió estar cerca de la cabecera de la manifestación, pues no recordaba haber adelantado a nadie, pero más me sorprendió el notar unos destellos azules detrás, me volví y casi pegando a mí tenía los furgones de la policía que cerraba la manifestación, ¿y la gente, donde se había metido? de los miles solo estaban 100 o 200 a lo más, supuse que había acabado y se habían marchado, por lo que hice lo mismo.

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Ya en casa recibí una llamada por teléfono.

“Si, dime”

“Manuel, ¿te has enterado lo de la manifestación?” era un compañero sindicalista con el que estuve hablando en Madrid, el que me presentó a la reunión de Democracia Real Ya.

“Si vengo de ella, ¿en Madrid ha habido algo?”

“Si, no he estado pero dicen que ha sido enorme, ¿cómo ha estado la de Granada, has tenido que ver algo con ella?”

“No, como sabes me dieron un teléfono de los que estaban moviéndola aquí, pero no llamé porque no creí que fueran capaces de mover esto”

“Pues me parece que nos hemos equivocado”

“Os habéis equivocado vosotros, ya os advertí que era necesario movilizar a los parados, 5 millones de parados ya es tiempo de movilizarlos, habéis perdido una ocasión de regenerar vuestra imagen cara a los ciudadanos, todo eran consignas contra los sindicatos y partidos, ¿sabes si han intervenido algunas bases de sindicatos o partidos?”

“Las noticias que tengo es todo lo contrario, ni han intervenido ni nos aceptan, es más, como en Granada todo va contra partidos y sindicatos”

“Os lo dije, habéis estado muy pasivos y los ciudadanos os han dado un toque de atención, aplicaros el cuento, aún podéis movilizaros y ganar la confianza de los trabajadores”

“Ya te lo dije, el sindicato no está por la labor, hace meses que hicieron cambios muy raros en los cuadros, quitaron gente de confianza y trajeron otros de fuera que no conocemos, pero que lo tienen todo controlado para evitar disidencias, están ocurriendo cosas extrañas, espero que esto les hagan ponerse las pilas”

“Pues ya era hora, de todas formas es solo una manifestación, desgraciadamente dentro de unos días todo se habrá olvidado, pero esta lección no debéis olvidarla”

“No creas, en Madrid han acampado, y sin son capaces de resistir, la bola puede ser gorda y larga, ¿han acampado en Granada?”

“No lo se, me fui cuando quedaban pocos manifestantes, pero me extrañó el que se disolviera tan rápido, puede que estén haciendo algo en otro sitio, ¿en Madrid se difundió la convocatoria? porque aquí no he visto nada y me ha extrañado la afluencia de tantos manifestantes”

“La difusión se hizo por Internet y mensajes de móviles”

“Ya, te dejo, voy a ver si me entero de algo”

“Me informas con lo que se mueva por Granada, yo haré lo mismo con lo que ocurra por aquí”

En Granada, aquella tarde también hubo un intento de acampar en la Plaza del Carmen, que fue disuelto a altas horas de la noche, sin embargo, a los días siguientes volvieron más preparados y con más compañeros y consiguieron acampar.

Al día siguiente me llamaron dos compañeros, antiguos activistas contra la dictadura, hacía muchos años que no hablaba con ellos, uno fue un alto cargo de un partido político, (no puedo dar más detalles hasta no ser autorizado por él, quizás antes de acabar el libro pueda darlos)

Los dos me avisaron de una reunión en Córdoba de antiguos veteranos de la dictadura, que era importante que asistiera, les dije que si, que asistiría.

La reunión se celebró el sábado en un restaurante cerca de la mezquita, llegué media hora antes para reconocer el terreno.

Me parecía ridículo, pero emocionalmente me había trasladado a tiempos pasados donde todas las precauciones eran pocas, o quizás fuera un sentimiento de añoranza de tiempos pasados, donde lo pasé muy mal, pero que dejaron una huella muy importante en mí.

Anduve alrededor del restaurante y me senté en la terraza de un bar desde donde se dominaba la entrada al lugar del encuentro.

A los pocos minutos pasó por mi lado una figura que me era familiar, su cara chata, sus gafillas a lo Troski, además, el cabrón llevaba la gorra de siempre, estilo Pablo Iglesias, de él dije muchas veces, “somos subversivos porque somos tan feos que no tenemos otra salida para ligar”

Se metió en un portal, aunque no lo veía, sabía que era consciente de todo lo que pasaba alrededor, intrigado esperé unos minutos atento a cual iba a ser su reacción, sin perder de vista la entrada al portal.

“Estás perdiendo facultades” me giré sorprendido, allí estaba, de pié detrás de mí.

“Como comprenderás no voy a tener las mismas que cuando tenía 20 años, ¿pero como has salido del portal sin que te viera?”

“¿Ya lo has olvidado? tu verás lo que yo quiera que veas, tu me lo enseñaste”

Recordé la vieja estrategia de cambiar de indumentaria y adoptar una postura distinta a la normal para pasar desapercibido a quién estuviera vigilándote, pero este no era el caso, aunque se hubiera quitado la chaqueta y encorvado no se me hubiera pasado desapercibido, puede que me estuviera volviendo viejo.

Me sentí molesto porque nuestro encuentro fuera para delatar un fallo mío, en el pasado un solo fallo servía para perder la confianza del grupo y ser apartado de cualquier operación importante.

Pasó un rato donde estuvimos contándonos nuestra trayectoria personal, ninguno de los dos hicimos preguntas del porqué de la reunión, las viejas costumbres, cuanto menos sabías, menos riesgo para todos.

A poco apareció un coche del que se apeó una persona que conocíamos.

Estuvo hablando con el conductor y el coche partió, introduciéndose él en el restaurante.

Nos miramos sin decir nada, con la misma mirada que tiempo atrás nos prevenía de un peligro, ¿deformación profesional o algo no encajaba? puede que solo estuviéramos jugando a subversivos.

Entremos en el restaurante después de disuadir al chato de entrar uno de nosotros antes, por precaución, a mi entender no había nada que temer y si se daban cuenta se iban a reír de nosotros.

Al fondo, en una mesa se encontraban siete personas, incluido el político, a cuatro los conocía, dos sindicalistas veteranos y el político, y al otro lo conocía pero no sabía de qué, a los otros tres no los recordaba.

Nos saludamos efusivamente y el político nos presentó a todos, el que no recordaba era otro sindicalista, seguía sin recordar de que lo conocía, pero él si debía conocerme por la cara de sorpresa que puso al verme, creo que respiró tranquilo al notar que no lo recordaba, los otros eran, un exiliado de la dictadura y dos emigrantes activistas en Bélgica.

Nos sentamos, me encontraba molesto porque los asientos desde donde se dominaba la entrada ya estaban ocupados, al Chato le debió pasar lo mismo, pues se apresuró a sentarse a la cabecera de la mesa, donde girándose un poco podía ver la entrada.

Tantas precaucione ya no eran un juego, ¿pero que podíamos temer? puede que todo fuera una paranoia del Chato que había conseguido contagiarme, de todas formas no me fiaba del político, no de su implicación contra la dictadura, sino de su posicionamiento posterior en asuntos del partido que poco favorecía a los ciudadanos.

Durante las presentaciones el político no dejaba de tocar una cartera tipo bolso que había dejado encima de la mesa, en el pasado ese gesto era muy habitual en él, en aquellos tiempos era un maletín donde llevaba las muestras de los productos que representaba, entre ellos una o dos botellas de vino que nos hacía beber, para después irse con ellas a los servicios y volver con los documentos que coordinaban los próximos objetivos o la información de algún suceso ocurrido, dentro o fuera del país.

Estuvimos conversando sobre anécdotas del pasado, y preguntándonos que había sido de nuestras vidas desde que no nos veíamos, hasta que nos interrumpió con cierta brusquedad.

“Bueno, os comento, ya sabréis que la situación económica, tanto en España como en la mayoría de las naciones es muy delicada, pero es más de lo que suponéis, en pocos meses vamos a asistir a una crisis de consecuencias imprevisibles, y lo peor es que hay un complot para tener maniatados a todos los agentes sociales y políticos que no cooperen con este nuevo sistema político y financiero, la situación es más peligrosa que lo que nosotros mismos suponemos”

“Veréis, el proyecto consiste en infiltrarnos en el movimiento Democracia Real Ya para descubrir quien maneja los hilos de este movimiento que ha sido creado para manipular la protesta social e impedir que cualquier protesta  pueda frustrar sus planes o ralentizarlos, más que descubrir quién está detrás de todo esto, pues a lo más que podréis llegar es descubrir los infiltrados, el proyecto consiste en orientar el movimiento hacia derroteros más incisivos en las protestas, vosotros conocéis las estrategias que más daño le hace a un sistema conservador…”

“A una dictadura, ¿porqué no llamas por su nombre al sistema?” le dije como el tira a la cara un reproche contenido.

“Presunta, pero si el Partido Popular gana las elecciones, entonces si vais a conocer la dictadura democrática, pero llevas razón en tu afirmación, el aparato del partido ha cedido demasiado a los poderes económicos, pero la sociedad tampoco ha sido muy enérgica para pararlos, habéis aceptado el dicho de, dame pan y dime tonto, sin preocuparos de donde viene ese pan y las consecuencias posteriores, ahora que os han cortado el grifo y las dificultades para sobrevivir a tocado a la clase media es cuando os habéis acordado que hay una clase baja, pues esa clase baja lleva mucho tiempo pasando calamidades, así que…bienvenidos a la clase baja”

Seguía siendo un fajador, no temía el cuerpo a cuerpo porque sabía parar los golpes y devolverlo con certeza.

“Compañeros, hemos vivido una democracia dirigida hacia los derroteros que han querido, pero no les basta, van a dar un apretón de tuerca al sistema productivo y en derechos sociales hasta convertir la democracia en una dictadura disfrazada, el aparato franquista que ha estado invernando está preparado para salir de nuevo, y todos los indicios apuntan a que lo van a conseguir”

“Solo de nosotros depende que se lo hagamos sencillo o difícil, os explico, no os estoy sobrevalorando, si os he elegido es por insignificantes, eso en estos momentos es una baza a vuestro favor, pues vuestras ideas no han sido intoxicadas y vuestra trayectoria en la dictadura me hace suponer que  vuestros ideales siguen intactos y si en el pasado fuimos capaces de poner en un brete a la dictadura, lo de hoy, para vosotros es pan comido”

Tenía la virtud de inflamar nuestro espíritu revolucionario, pero ya no éramos unos jóvenes, y habíamos vivido muchos desengaños y decepciones para dejarnos influir por una proclama revolucionaria, sin embargo todos asentían convencidos,(excepto el Chato y yo) por lo que deduje que habían sido convencidos antes, quizás en una reunión anterior.

“Te podría preguntar que ganamos nosotros con esto, pero no creo que el interés de alguno de nosotros lleve esa intención, prefiero preguntarte, ¿qué ganáis vosotros con esto, no será para proteger vuestros puestos de privilegio a costa de los únicos idealistas que os quedan?” habló el Chato relajadamente, disfrutando cada sílaba, me pareció como si estuviera muchos años esperando a soltarlo.

“Muy acertado Chato, vosotros no vais a ganar nada, ni siquiera tengo presupuesto para lo más elemental, y podría tenerlo, simplemente derivando unas partidas para este objetivo, pero si lo hiciera estaría entrando en la misma dinámica que pretendo evitar, la corrupción”

“Respecto a lo de qué vamos a ganar nosotros, pues igual que vosotros, nada, igual que ganemos anteriormente, vivir en un país de libertad, y como antes, pensar, yo tuve un trocito de responsabilidad en esto”

Hizo el mismo gesto del pasado, un recorrido con la mirada a todos los asistentes, buscando el efecto que habían causado sus palabras, no debía estar muy conforme, pues prosiguió.

“Me preguntas si es por conservar nuestros puestos de privilegio, pues verás, los que estamos metidos en este proyecto, lo es por todo lo contrario, por evitar estos privilegios, por conseguir que nuestro trabajo sea para servir al pueblo en lugar de al partido, como viene sucediendo, cada vez con más frecuencia”

“¿Y que quieres de nosotros?” pregunté, mas por salirme de la dinámica de la retórica, que él dominaba, y donde nos podía manipular a su antojo, que por el interés de la respuesta.

“Pues una incorporación al activismo, igual que en el pasado”

“¿Activismo social o político? preguntó el Chato, noté en él una precipitación en la pregunta, además que ni la mía ni la suya tenía sentido, pues ya nos había dicho lo que quería de nosotros, creo que le pasó lo que a mí, queríamos pillarlo en alguna contradicción para descubrir el fondo de esta cosa rara.

“Eso los decidiréis vosotros, yo solo os pido una infiltración en el movimiento Democracia Real Ya para descubrir a los infiltrados y corregir las manipulaciones a que van a ser sometidos los seguidores, después vosotros elegid, si seguir este proyecto, (que os anticipo, no es político, sino social, puede que más tarde se incline a lo político) o incorporaros a cualquier movimiento ciudadano, pues dado el debacle que se viene encima, van a tener que salir muchos para poder defender los derechos de cada colectivo”

“Va a ser difícil, por lo que he visto, este movimiento está formado en su mayoría por jóvenes y muy preparados intelectualmente, no creo que sea sencillos entrar en el grupo y más aún, ganarnos su confianza” aunque dije esto no lo creía, sabía que sería muy sencillo infiltrarnos, solo lo dije para sonsacar las intenciones ocultas que no nos contaba,

“¿Y me lo dices tú, ya no recuerdas como te infiltraste en el sindicato amarillo, muchas veces lo he referido, que ni la CIA lo hubiera hecho mejor”

“Vale no tengo más tiempo para estar con vosotros, os dejo una carpeta a cada uno con todos los informes que vais a necesitar, lo leéis, y si os interesa seguir en esto, o tenéis que consultar algo, llamáis al teléfono que os he apuntado, como si no os interesa me lo comunicáis, y sobre todo, mucha discreción, confío en vosotros”

“Cada uno estaréis solos en vuestra provincia, he procurado que sea donde residís, ecepto tú Manuel, que tendrás como apoyo a Juan, dijo señalando al compañero que conocía pero no sabía de qué.

Nota de autor- En todo este libro me he querido ajustar lo más posible a la verdad, pero hay etapas como esta reunión en el restaurante, que por la distancia en el tiempo, (empecé a escribirlo tres años después de estos sucesos) no pueda recordar las palabras exactas en que discurrió la reunión, pero si las conclusiones que de ella saqué, que son exactamente las que he querido plasmar.

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