DIARIO DE UN YAYOFLAUTA DESOBEDIENTE (Capítulo 7)

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CAPÍTULO 7

DESOBEDIENCIA CIVIL AL COPAGO.

El 2 de julio del 2,012 me levanté como cualquier día y me preparé para ir al centro de salud a realizar la acción que habíamos preparado, estaba tranquilo, esperaba una acción rutinaria sin mayor relevancia, de haber sabido lo transcendental que iba a ser en mi vida como activista no hubiera estado tan tranquilo.

Llegué al centro de salud y al poco llegaron los compañeros.

Juntos nos dirigimos al mostrador del centro donde pedí el libro de reclamaciones, aclarándole que no era nada contra ellos, que era una queja al ministerio por la implantación del copago.

Pasada la sorpresa del funcionario intentó por todos los medios hacerme desistir de poner la reclamación.

“Pero, la reclamación no es para ponerla aquí, esto es el SAS y el copago está implantado desde el Ministerio de Sanidad, allí es donde tiene usted que dirigirla”

“Todo se hará, pero voy a empezar por el SAS, la sanidad andaluza también tiene mucho que decir, además de que debería ser la que defendiera este derecho de los andaluces ante el atropello del gobierno central, esto que voy a hacer es obligación de la Junta de Andalucía, pero como no se han pronunciado al respecto, pues empiezo por la Junta y terminaré por donde sea necesario, pues no estoy dispuesto a aceptar este atropello a mis derechos, que son los mismos que los suyos, y en lugar de poner tantos inconvenientes, debía actuar como buen ciudadano y unirse a esta reclamación” le dije en tono enfadado.

“Bueno, pero puede que usted no esté dentro del cobro al copago” siguió insistiendo.

“Pues mire en el ordenador y salimos de dudas”

“Es que aún no nos ha llegado la información de la Junta, espere unos días y le damos información de la situación en que se encuentra”

Esto me encendió, la larga mano del sistema utilizaba la burocracia para parar cualquier levantamiento de la población.

Aparentando calma me acerqué al tipo y con palabras lentas pero amenazantes le dije:

“Mira, no me obligues a llamar a la policía municipal y dame el libro de quejas y reclamaciones”

En ese momento llegó el médico de cabecera que me atendía, y preguntó que pasaba, al explicárselo se dirigió al funcionario.

“Mira en el historial la situación en que está en el copago”

“Es que aún no nos ha llegado la actualización” insistió el sujeto.

Sin decirle nada tecleó el ordenador y se dirigió a mí.

“Si, te corresponde pagar el 10% de los medicamentos” y dirigiéndose al funcionario le dijo: “dale el libro de reclamaciones” y mirándome meneó la cabeza como el que dice, que le vamos a hacer.

Me dio el libro y empecé a redactar la reclamación y el compañero empezó a grabar, cuando estaba casi acabada el funcionario se dio cuenta de que estábamos grabando y de muy malos modos intentó evitarlo.

“Aquí no se puede grabar, para hacerlo os vais a la calle”

“Estas equivocado, mientras no grabe a ningún funcionario ni a personas que no quieran ser grabadas lo puedo hacer sin ningún impedimento, te recuerdo que esto es un recinto público”

Llamó a seguridad, los cuales corroboraron las afirmaciones del funcionario, ya me daba lo mismo, pues la grabación estaba hecha y estaba dispuesto a difundirla, pero la irritación que tenía era mayúscula y estaba dispuesto a molestar todo lo que pudiera, por lo que pedí hablar con el director del centro, nos hicieron esperar un poco hasta que apareció el director el cual dijo que lo acompañáramos a una sala, allí le impidió el paso a los compañeros, invitándome a entrar solo a mí, (tal era la disposición a conversar un entendimiento)

Dentro me dio las mismas razones del funcionario y me amenazó con medidas judiciales si difundía algo del vídeo, a lo que le respondí que ya podía denunciarme porque el vídeo iba a salir íntegro todo lo grabado.

Una vez fuera del centro, el compañero me siguió grabando exponiendo los motivos de mi reclamación y exponiendo a la cámara la hoja de la reclamación.

capítulo 7

JULIO, MES DE LA TRANSCICIÓN A UN VERANO CALIENTE.

Al día siguiente se comenzó a difundir, esta difusión la reforcé con un video que yo mismo me grabé como mensaje al gobierno de que había personas que no íbamos a permitir esta infamia del copago, apostillando con unas frases que fueron muy celebradas: “si con 25 años, y teniendo mucho que perder nos rebelemos, hoy con 67 años y nada que perder, seguiremos rebelándonos”

Estaba satisfecho con el resultado de la difusión, pero no podía ni imaginar la que me iba a venir encima.

Los primeros días de julio fueron tranquilos, el Centro Cívico estaba cerrado los meses de verano, hasta septiembre por lo que no se celebró ninguna reunión en ese mes.

El día 11 de julio CCOO convocó una concentración frente a Subdelegación del Gobierno en reivindicación de los derechos laborales a la que asistí, encontrándome con algunos compañeros, pocos.

Por aquellos días me había comprado una cámara de fotos y vídeo, no quería depender de un equipo de grabación que podía no asistir y echar al traste una acción.

capitulo 7

Mediado el mes el Partido Popular de Andalucía celebraba su congreso en el Palacio de Congresos de Ganada, siendo abucheados por funcionarios, Guardias Civiles y Policía Nacional en protesta por haberles quitado la paga extraordinaria de julio, para nosotros era una novedad, y una esperanza de que uno de los pilares de sostenimiento del régimen se rebelara y obligara al gobierno a dimitir, pero no fue así, ya se ocuparon de evitarlo con mejoras en puntos clave de lo cuerpos de seguridad, en los gobiernos fascistas la maquinaria represora era una pieza muy importante para permitirse el lujo de tenerla descontenta.

En los primeros días del congreso del P.P.A me fui a las puertas del Palacio de Congresos para verlos de cerca y poder tirar algunas fotos que pudiera pillarlos en algún fallo para colgar en las redes, cuando llegué estaban en un descanso del congreso por lo que estaban algunos fuera, les estuve tirando fotos sin percatarme, hasta que las pasé por el ordenador que había salido un viejo muy alto, con pinta de cacique de pueblo que me estaba enseñando los dientes como si fuera un perro de presa, al publicarla en Factbook sirvió para un rato de bromas y burlas, en otras circunstancias hubiera evitado burlarme de nadie, pero el odio que sentía por estos seres me hacía sentir que todos los medios para ridiculizarlos eran éticos.

Para la clausura del congreso estaba previsto que viniera Rajoy por lo que la Guardia Civil de distintos puntos de Andalucía habían alquilado autobuses para venir a Granada a protestar, pero la prensa difundió la falsa noticia de que el Presidente había suspendido su visita a Granada, solo horas antes de su llegada a Granada la prensa comunicó la llegada de Rajoy a la clausura del congreso, pero ya había sido anulada la llegada de guardias civiles a la ciudad.

Cuando un presidente de gobierno se esconde para asistir a la clausura del congreso de su partido demuestra un alto grado de cobardía y una bajeza ética que lo inhabilita moralmente para dirigir el gobierno de un país, pero esa ha sido la tónica en todo su mandato sin que haya hecho mella en el grueso de sus seguidores.

Pero si se creía que escondiéndose iba a evitar los abucheos se equivocó, en cuanto se supo que venía, en las redes sociales saltaron chispas anunciándolo y convocando concentración frente al Palacio de Congresos, cuando lleguemos había un despliegue policial que nos obligó a no poder acercarnos a más de cien metros del edificio, aún así se llenó una plaza que había enfrente y gente dispersada por los alrededores.

Unos compañeros y yo nos fuimos un poco más alejados, frente al parque de bomberos, pues sabíamos que entraría por las cocheras y el único camino que había tenía que pasar por allí, sin embargo debieron de avisarles que pasó por la calle de atrás, una calle muy estrecha que habían cortado el paso de vehículos y transeúntes, no pudimos abuchearlo ni tirarle unas granadas (de fruta, no penséis nada raro) que llevábamos en los bolsillos, pero nos sentíamos satisfechos por haberles causado tantas molestias y sobre todo por haberlo herido en su amor propio demostrándole que en Granada no se le quería ni sería bien recibido, además de haber tenido que entrar por la puerta de atrás.

OBRA DE TEATRO REIVINDICATIVO, “LOS UTUPIANOS”

Pocos días después una compañera de Difusión me avisó que había recibido un mensaje de unas estudiantes de artes escénicas que querían hacer una obra de teatro callejero que denunciara las malas costumbres de esta sociedad, pidiendo ayuda para realizarla, un poco contrariado le dije que bueno, pero pensé que todo el trabajo me lo estaban cargando a mí, pero bueno, tampoco había nada urgente, por lo que me cité con ellas para ayudarlas.

Quedé citado en el Paseo de los Tristes, junto a la Escuela de Artes Escénicas, donde me pusieron al corriente de lo que querían hacer, una obra donde se pusiera de relieve las malas prácticas de instituciones y colectivos de consumo de los que dependíamos los ciudadanos, me atrajo el proyecto y empecemos a darle forma, tomando como objetivos el supermercado Mercadona, un banco que encontráramos por el camino, la escuela de primaria de la Virgen de las Angustias, el Corte Inglés y el Ayuntamiento de Granada, (me pareció demasiadas cosas, pero al ver su convencimiento en poder hacerlo las dejé, pensando que lo haríamos hasta lo que nos diera el día)

La obra consistía en fingirnos turistas de otro planeta llegados a la tierra en visita turística donde una guía nos iba explicando las costumbres y usos de distintos estamentos del planeta tierra, a los que ellas asombradas comparaban con los usos en su planeta, los cuales siempre eran más justos y saludables.

Nos repartimos el trabajo para la siguiente reunión, donde yo me encargué de los textos de Mercadona, el banco y el ayuntamiento.

Me divertía el proyecto, aunque reconocía su poco alcance, pues había que darle más difusión y prepararlo como una concentración en una plaza con un decorado y  más actores, además de llamar a la prensa para darle más alcance, lo tomé como una preparación para un próximo evento.

En la siguiente reunión leímos los textos rectificando algunas cosas, se le dio el nombre al planeta visitante: Utopía, y los visitantes utopíanos, todos éramos conscientes de que había que ensayarla por lo menos un poco, pero no había tiempo para más, me daba la impresión de que lo que querían era divertirse un rato, pero estaban tan seguras que pensé que nada perdíamos, a lo peor, hacer el ridículo, pero bueno, decidí seguirles la corriente.

Quedemos para el siguiente sábado en el Salón, aconsejando que fuéramos todos vestidos “raros” para identificarnos con los utopianos, me fui medio preocupado medio divertido, pues a estas las creía capaces de vestirse de papel Albal.

Ese sábado llegué el primero, como en todas las reuniones, pues de puntuales no tenían nada, las vi llegar y sí, vestían raras, pero creo que se pusieron sus mejores galas, estaba acostumbrado a verlas vestidas de jipis, que al verlas vestidas con normalidad me parecieron raras.

Por un momento pensé: “la madre que me parió, quién se acuesta con niños amanece meao”

Allí mismo empezaron a ensayar y enseguida me di cuenta de que no habían memorizado el texto que les había preparado, a cada momento estaba más asustado, pero a la vez más divertido.

Y comenzó la función, empecé a grabar en el semáforo que hay frente al Mercadona, donde la guía les iba explicando lo que eran los coches y que eso era lo que despedía el olor que tanto las molestaba, a eso pasó un autobús y todas pegaron un salto gritando de susto, la nota la estábamos dando.

Lleguemos a la entrada a Mercadona y la guía, (que se había preparado un megáfono con una cartulina verde) empezó a explicarles lo que era un supermercado, terminando por repartir unas mascarillas para que no fueran contaminadas con los malos efluvios de la comida almacenada, después comenzó a hacerles unos pases “mágicos” para que les sirviera de protección a las malas vibraciones.

Una vez dentro, la guía las iba llevando por las estanterías mostrándoles las distintas clases de comidas, ante el asombro de las utopianas que no dejaban de preguntarle cosas que no comprendían, como el porqué la comida estaba envuelta en plástico, el mal aspecto de frutas y verduras al estar encerradas sin contacto con el sol, todo era para ellas una novedad, dando muestras de una efusiva sorpresa que hacía que las clientas del supermercado nos mirasen asombradas.

Al poco el encargado del supermercado se dirigió a mí, pidiéndome que dejara de grabar, que el supermercado era un espacio privado que no podía grabarse, intenté convencerlo de que era una obra para un cortometraje, lo cual lo irritó más, y más aún cuando conminó a las chicas a abandonar el super y estas actuaron con la lógica sorpresa de quien viene de un planeta donde todo es de todos, sin existir la propiedad privada, (sentí no haber grabado esta escena, pues me había obligado a cerrar la cámara)

Completamente descompuesto el encargado del super llamó a seguridad, los cuales nos obligaron a salir, al llegar a la salida las utopianas se percataron de una entrada a los sótanos, y al grito de, ¡¡Mirad, una cueva!! Se dirigieron todas al sótano, sin hacer caso de las indicaciones del guardia de seguridad que tuvo que salir corriendo para persuadirlas de no seguir por ahí.

Quise grabar esa escena pero me lo impidió uno de seguridad que estaba más preocupado por la cámara que por el jaleo que estaban formando las chicas.

Al final consiguieron echarnos, respiré tranquilo, pues ya me estaba viendo detenido y en comisaría con todo el grupo.

Me sentía satisfecho de la acción, las chicas habían demostrado ser unas artistas de la improvisación.

A los pocos días, Sanchez Gordillo efectuó la celebre acción de sacar los carros de comida del Mercadona, pero os aseguro que todo fue casualidad, no hubo conexión entre los dos hechos.

La siguiente acción se realizó en una sucursal de Bankia, un poco más arriba, en la misma Acera del Darro, la guía dio una explicación a las utopianas de lo que era el dinero y la labor de los bancos en el sistema monetario, a lo que las utopianas preguntaban sorprendidas porqué no se efectuaba el cambio de productos y se evitaban tantos problemas, a lo que la guía le contestó con un ejemplo:

“Imaginad que un canjeador llega a vuestro campo con un carro y os canjea toda la cosecha por dos mulos, se la lleva al mercado y canjea la cosecha por cuatro mulos, cambia un mulo por semillas para otra cosecha, llega otra vez a vuestro campo y os empresta las semillas a cambio de un cuarto de la cosecha, pero ese año cae una granizada y se os pierde toda la cosecha, entonces cuando llega a efectuar al canje vosotros no podéis cumplir con lo acordado porque no tenéis cosecha, por lo cual el canjeador se queda con vuestro campo, vuestros mulos y vuestra tierra, incluidas las chozas, pues el canjeador es el banco.”

“¡¡Sinvergüenzas!!” gritaron todas al unísono, y volviéndose al banco lo increparon con todos los improperios y maldiciones que encontraron en el diccionario.

Ante tanto escándalo se agolparon los transeúntes que pasaban por allí, dos de ellos se incorporaron a gritarles, por lo que viendo la cosa fea, echemos a correr antes de que llegara la policía, echemos a correr es un decir, porque a mí me dio la risa y solo acertaba a dar traspiés.

No corrimos mucho, pues cerca se entraba el colegio de la Virgen de las Angustias, nuestro próximo objetivo.

Como era sábado se encontraba cerrado, por lo que respiré tranquilo, aquí por lo menos no íbamos a encontrar problemas, que equivocado estaba.

Se plantaron en la verja y la guía empezó a explicar el sistema educativo de las monjas, coreado por un aaaah de asombro por todas, cuando hubo acabado una le preguntó:

“¿Y las niñas no juegan?”

“Si, cuando salen al recreo, en este patio”

“Pero si este patio es muy chico, ¿y donde está la tierra, y la hierba, y los árboles para jugar?

No pudo acabar, pues una señora mayor, toda colorada las increpó llamándolas herejes y sinvergüenzas y cosas por el estilo.

Una le preguntó a la guía: “¿quién es esta”

“Esta es una beata que conoce mejor que yo el sistema educativo de las monjas, preguntadle a ella” para qué, todas se tiraron a hacerle preguntas, y la señora al verse rodeada se asustó y salió lo más aprisa que pudo y gritando, por lo que nosotros también tuvimos que salir corriendo otra vez.

Corrimos poco, pues a pocos metros estaba el Corte Inglés que era otro de nuestros objetivos.

Me eché a temblar, ya no sabía si rezar lo poco que sabía o decirles que iba a mear, me decidí por lo primero, pues si decía que iba a mear eran capaces de venirse conmigo y liarla en el bar.

Aquí tuvimos suerte, pudo más el instinto de mujer y todas se acercaron al escaparate dejando a la guía desgañitarse sola, y yo grabando, no se lo que pensarían los que pasaban por allí, (que eran muchos, al ser sábado)

De vez en cuando se acercaba alguna a preguntarle: ¿por cuantos sacos de papas puedo cambiar ese vestido? Y cosas parecidas.

Me asombraba la capacidad de improvisación que poseían, sin guión ni nada ensayado se desenvolvían con tanta soltura como si fuera una actuación muy repetida.

Pensé como se desenvolverían en una dialéctica política, y tuve la certeza de que mejor que la mayoría de los políticos.

Bueno, pues cuando se hartaron de ver escaparates y la otra de hablar sola y yo de grabar a bicho que se movía, decidimos irnos, esta vez sin correr.

Como era cerca de las dos ya no daba tiempo a hacer la actuación del ayuntamiento, por lo que decidimos hacerla otro día, (yo pensaba, a mí me vais a pillar otra vez, enseguida)

Con tan mala suerte, que cada una iba por un lado, pero todas tomaron la dirección hacia la Fuente de las Batallas.

Ver la Fuente de las Batallas, todas gritar: ¡¡Agua!! quitarse la ropa y meterse en la fuente, fue visto y no visto, pensé salir corriendo, pero pudo  más mis principios de no abandonar a un compañero y me quedé esperando a que acabaran.

Alrededor de la fuente se solían sentar unos viejos que ya tenía experiencias con ellos como de ideas conservadoras y empezaron a insultarlas, sacando uno de ellos un móvil y llamando a la policía, intenté avisarlas pero no me hicieron caso, a eso que aparecieron dos policías, me dirigí a ellos intentando quitarle importancia al asunto con el mismo argumento que en el super, que estábamos haciendo un cortometraje, que eran estudiantes de artes escénicas y que el guión exigía bañarse en la fuente, me dijeron que para eso tenía que pedir un permiso especial, me hice el despistado, y cuando ya los tenía convencidos, llega una chica y les pregunta:

“¿Es que no nos podemos bañar? en mi planeta donde hay agua, allí nos bañamos sin que nadie nos lo prohíba.”

“Mira bonita, si te vas a poner chula me vas a dar ahora mismo el DNI que verás la que te va a caer” le dijo una policía.

Le pegué un tirón del brazo mientras le decía a la policía: “disculpadla, es que está muy metida en su papel”

Mientras nos alejábamos, tirando de ella, la policía nos dijo: “si, lo que tiene metida es una sobredosis de maría”

Nos sentemos en unas escaleras que iban de Acera del Casino a Ganivet, entre las chicas no había alegría, analizaban lo sucedido con espíritu critico, como el artista que se coloca delante de una obra maestra, viéndola inacabada.

No se mencionó la implicación de los guardias de seguridad en Mercadona, que las trataron con todo respeto, el respeto ganado por la Razón.

Tampoco mencionaron la implicación de personas frente a Bankia, ajenas a la obra, y que se metieron dentro de ella sin saber de qué iba la obra, solo sabían que llevaban la Razón.

Así como frente al colegio de Virgen de las Angustias y el Corte Inglés, donde todas sabían su lugar, para defender la Razón.

Como bañarse cuando y donde les apetecía, con la Razón de la Libertad.

En aquella obscura calle de escalones sucios, estaba debatiendo el Arte y la Razón.

En los días siguientes me dediqué a difundir estas acciones, que aunque tuvieron poco eco, pues a las redes sociales les atrae más el sensacionalismo rutinario que les ofrece la prensa, a una obra inteligente que de forma distinta descubre las miserias de un sistema caduco.

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