DIARIO DE YAYOFLAUTA DESOBEDIENTE (Capítulo 8)

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CAPÍTULO 8

SANCHEZ GORDILLO ATACA AL SISTEMA FUERA DE SU FÉUDO.

El mes de agosto se caracterizaba por ser un mes tranquilo en el activismo social, y este agosto del 2.012 hubiera sido igual, de no ser porque Sanchez Gordillo, al frente del sindicato SAT decidió ocupar dos supermercados, Mercadona y Carrefur, sacando carros de comida.

Fue una excelente estrategia, pues por una parte tocaba la propiedad privada, y en un punto tan sensible para el Capital como era la alimentación, y por otra parte deba un golpe de efecto ampliando sus actuaciones fuera de su ámbito reivindicativo.

Al sistema debió ponérsele los pelos de punta, pues puso toda su artillería a trabajar para intentar deslegitimar la acción, primero intentando dividir la opinión pública, utilizando para ello la sensiblería de solidarizarse con una cajera tonta que se había extralimitado en sus funciones, pues para parar los carros ya estaba la seguridad del establecimiento, esto fue bien trabajado por la prensa adicta al régimen, consiguiendo hacerle cambiar de criterio a una parte de la población, así como la Defensora del Pueblo, Soledad Becerril que le faltó tiempo par dar un comunicado a favor de la cajera. También emplearon todos los sistemas legales a su alcance.

Sin embargo la mayoría estábamos de acuerdo con lo que había realizado, encontrábamos similitud a quién roba a los ricos para dárselo a los pobres, había conseguido uno de sus objetivos, ganar una relevancia que más tarde le serviría para ampliar seguidores para su objetivo estrella, las marchas contra el sistema.

Para mi, debería haber ampliado estas actuaciones tocando puntos sensibles del capital, como bancos, instituciones…antes que emprender una aventura donde se habían dejado muchas cosas al azar, sin prevenir que enfrente teníamos un sistema muy poderoso e inteligente, si aquello hubiera sido una guerra abierta hubiera llevado a su ejercito a una masacre, me refiero a las marchas que convocó, junto a otros, a Madrid.

Creo adivinar que ya tenía en mente lo de Madrid cuando a final de mes organizó las marchas por Andalucía, recorriendo distintos puntos de Andalucía.

Asistí a las marchas cuando pasó por Granada, con un recorrido que empezaba en Maracena, Atarfe y Albolote, con un recorrido aproximado de 30 Km, con el calor que en pleno mes de agosto correspondía en Granada, y en todo el recorrido, si nos encontremos con diez árboles que diera sombra fue todo lo más, menos mal que me compré un sombrero en un chino, pero con tan mala suerte que tenía una cinta con los colores de la bandera de España, pensé que con tantas banderas de Andalucía iba a dar el cante, por lo que le pegué un tirón a la cinta y descosí parte del sombrero, por lo que tuve que comprar un cola de contacto para pegarlo, esta cola aunque se seque mantiene su adhesivo, por lo que cuando intenté quitarme el sombrero me llevé un puñado de pelos, y aunque lo arregle poniéndole una tira de papel, siempre había algún pelo que se colaba siendo un suplicio cada vez que tenía que quitármelo para secarme el sudor

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Esto unido a que no hacían ninguna parada en las pocas sombras que nos encontrábamos hizo que mi cuerpo se prepara para darme un susto, y no se si fue debido a eso o a que llevaba dos semanas sin tomarme la pastilla de la tensión, que fue llegar a Albolote y meternos en un parque donde repartían unos bocadillos, se me puso la visión blanca y caí al suelo, no perdí el conocimiento, pero los mareos y según dicen se me puso la cara blanca, hicieron que los compañeros llamaran a una ambulancia que me llevó al ambulatorio de Albolote y de ahí al Ruiz de Alda, donde me hicieron toda clase de chequeos, no tuvo importancia, pero este susto me hizo volver a urgencias y soportar las regañinas de los médicos, sobre todo de los más viejos, en estas visitas a urgencias en dos veces me dieron una factura de 160€, para que me enterara lo que le costaba a la Seguridad Social mis visitas a urgencias, me sorprendió el alto coste por solo tomarme la tensión y darme una pastilla, a lo más media hora.

SEPTIEMBRE, LOS ACONTECIMIENTOS ME DESBORDAN

Septiembre empezó tranquilo respecto a los movimientos sociales que aún no se habían despertado de los efectos del verano, no respecto a mí que no había parado en todo el verano y esperaba ansioso el comienzo del nuevo curso para solicitar un salón de actos en el Centro Cívico Beiro, pues tenía un esbozo de proyecto, convocar una charla-coloquio invitando a las personas mayores para tratar el tema del copago, las pensiones y sanidad.

Esperaba que con este evento atraer la atención de personas mayores y poder formar el grupo de yayoflautas en granada, que tanto trabajo me estaba costando el encontrar implicación de los mayores.

A los pocos días de solicitarlo recibo una llamada de la directora pidiéndome los documentos de la asociación y los estatutos, al  decirle que no éramos una asociación sino un movimiento social y que no teníamos estatutos, me respondió que sin esos formalismos no me podía conceder la sala, sabía que era una excusa, pues antes había acompañado a un compañero que había escrito un libro a solicitar un sala para su presentación y le había sido concedida sin pedirle documentación, pero lo acepté, no fuera que nos quitara también la sala de reuniones, por lo que no se pudo hacer el evento.

Pensé buscar una sala por otro lado, pero ese mismo día empezó la locura, los acontecimientos posteriores no me iban a dejar tiempo ni para organizar mis ideas.

Recién contestada la llamada de la directora recibo otra llamada de un periodista del Mundo pidiéndome una entrevista, a lo que le dije que si, quedando citados para el día siguiente en una terraza de un bar de la Plaza de Toros, me dijo también que iba a ir acompañado de otra periodista de Granadaimedia, que si me importaba, a lo que le contesté que sin ningún problema, quedando los tres citados para el día siguiente.

Ya me había prevenido una compañera de DRY, también periodista, que me iban a llamar por lo que no me pillo por sorpresa.

No entraba en mis planes la posibilidad de usar a la prensa como trampolín que diera un empujón a la causa del movimiento, pues no creía significativo lo que estaba haciendo, me equivoqué en mis apreciaciones.

Al día siguiente acudí a la cita encontrándome con la periodista de Granadaimedia, Ana, su cara me recordó a los viejos reporteros que se colaban por todos lados poniendo cara de insignificantes para conseguir cazar más allá de la noticia, no solo no me equivoqué sino que me atrapó llevando la entrevista al terreno que ella quería, a mi persona, todo lo contrario a mis intenciones de enfocar más la entrevista hacia la causa de la reivindicación, que hacia el personaje que la reivindicaba.

Al poco tiempo llegó el periodista del Mundo, Jose, con este  me equivoqué a medias, lo catalogué como un periodista idealista, un compañero de la causa por la que estaba luchando, y si lo era, pero antes que idealista era periodista, desde ese día los tres hicimos una bonita amistad, aunque me meto mucho con ellos, y es que los periodistas son muy picajosos, y no hay cosa que más me atraiga que meterme con una persona picajosa.

Como digo, me hicieron una entrevista enfocada en mi perfil personal, por más que les dijera que detrás de esta acción de desobediencia civil estaba un equipo ayudándome.

El día 9 de agosto salió la publicación en Granaimedia, de la que me sentí muy satisfecho por la posibilidad de que la difusión en prensa atrajera a más personas a la desobediencia civil al copago.

Pocos días después salió en el Mundo impreso y digital, ahí ya empecé a ponerme nervioso, veía que se me podía escapar de las manos y ocasionar un efecto llamada que podía acabar en tragedia.

Pero no me dio tiempo a pensar, al día siguiente por la mañana recibo una llamada por teléfono de Europa Press pidiéndome una entrevista, la cual me la hizo en ese momento por teléfono.

No voy a decir que me sentía molesto, ¿a quién no le gusta un poco de notoriedad? y yo no era diferente a los demás, pero sin darme cuenta me estaba apartando de mi objetivo.

Bueno, creyendo que por hoy ya estaba bien, salgo con mi mujer a hacer la compra como todos los días y bajando la calle me aborda un periodista de Ideal que llevaba un rato buscándome y que me había reconocido por la foto en el Mundo, me hizo subir a casa para hacerme la entrevista.

Después de hacerla me preguntó si podía venir por la tarde con el fotógrafo, a lo que le dije que si.

Saliendo el chico por la puerta recibo otra llamada, esta vez del periódico 20 Minutos, lo mismo, pidiéndome una entrevista y que si podía venir esa tarde a casa, también le dije que si, pero al colgar me acuerdo de que también había quedado en venir el de Ideal, pensé que no iba a dar la casualidad de que se juntaran los dos, mejor que no lo hubiera pensado, se habían vuelto locos todos y yo me estaba contagiando.

Otra llamada, esta vez de Canal Sur Noticias, pidiéndome una entrevista y que si podía ir al hospital donde me daban la pastilla de la tensión, acepte y cogí el autobús para desplazarme al lugar, dentro del autobús recibo otra llamada, esta vez de Canal Sur para el programa Andalucía en Directo, para lo mismo, le explico que iba para el hospital para otra entrevista a sus compañeros de Noticias y me dicen que espere un momento que ellos iban también, aquello ya me parecía una burla de los acontecimientos que estaban poniendo a prueba mi capacidad de resistencia.

Cuando llegué a la puerta de urgencias del hospital ya estaban allí los periodistas, empezó la entrevista grabándome entrando a urgencias como hacía todas las mañanas para solicitar la pastilla de la tensión, acabando la grabación mostrando en la mano los 25 céntimos que me hubiera costado en un mes si la hubiera sacado de la tarjeta sanitaria, explicando que aunque fuera un solo céntimo no hubiera aceptado el pagarlo, por solidaridad con las personas que tenían que gastar más y no podían costearlo.

Acabada la grabación se fueron mientras yo me quedaba esperando a sus compañeros de Andalucía Directo, al poco llegaron y me hicieron una grabación con el fondo de la Plaza de Toros que estaba al lado, explicando los motivos de mi desobediencia civil al copago, acabada la grabación me pidieron hacerme otra en mi casa para hacer ver el entorno donde vivía.

Fuimos a mi casa donde me grabaron en mi lugar de trabajo, junto al ordenador donde me movía por las redes.

Ya era la hora del almuerzo y comí de prisa por si a alguien se le ocurría llamar y me dejaba sin comer.

A la tarde, bien pronto, creo que serían las cuatro, llegó el fotógrafo de Ideal y me hizo varias fotos, pero como me temía, antes de acabar llegó el periodista de 20 Minutos, juntándose los dos en la casa, para mí fue una situación incómoda, pero ellos actuaron como si fuera de lo más normal, esperando el de 20 Minutos a que acabara el de Ideal para empezar él.

Cuando acabaron y se habían ido respiré, pero satisfecho, la verdad, no me hubiera importado que siguieran viniendo periodistas, y más ahora que le estaba tomando el gusto de hacerme amigo de ellos.

También salió en la Vanguardia sobre la publicación de Europa Press, y en varios blog de temas sociales.

Al día siguiente, entre los compañeros y yo fuimos colgando en las redes las distintas publicaciones.

Publicado en Granadaimedia:

Me niego a pagar medicamentos”

“Nunca pagaré un servicio sanitario que ya he pagado con 52 años de trabajo”, asegura Manuel Fernández Martín, hipertenso, jubilado de 67 años y vecino de la zona Norte de Granada. Lleva casi 70 días en huelga de medicamentos.

NORTE – Ana C. Fuentes – Actualizado a 24/8/2014 (11:08)

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Manuel se niega a pagar servicios que ya ha pagado con 52 años de trabajo.

Manuel Fernández Martín tiene 67 años y es vecino de la calle Julio Moreno Dávila, en Cartuja. Jubilado tras una buena temporada montando tiendas para Inditex como autónomo, tiene una pensión de 570 euros. Desde que entró en vigor el decreto sanitario que obliga al copago de medicamentos, se declaró en “huelga de medicamentos”.

Manuel es hipertenso y desde hace unos siete años debe tomar medicación para mantener controlada su tensión arterial. Asegura que cada pastilla le cuesta 25 céntimos, una cantidad que puede afrontar, pero se niega a pagar sobre todo como un acto de “desobediencia civil” y en solidaridad con muchas personas que no pueden afrontar el coste de sus tratamientos.

“Nunca pagaré un servicio sanitario que ya he pagado con 52 años de trabajo”, dice en uno de los vídeos que está subiendo a su canal de Youtube como ‘diario’ de su protesta.

Desde que dejó de comprar su medicación, ha tenido que acudir varias veces a Urgencias, una de ellas tras un desmayo. Allí pide la pastilla. Unas veces se la dan y otras, se la niegan. Entonces pide al facultativo que indique en el parte de alta que no han querido darle la medicación necesaria. Con esa actitud consigue que finalmente le den la pastilla.

Parte de alta tras uno de los ingresos de Manuel.

“Esto no es una farmacia”, asegura que le reprenden en los servicios de Urgencia. Les da la razón, pero también opina que los médicos deberían ser más activos en las protestas contra el copago de medicamentos. “A ellos les hacen más caso”, comenta.

No tiene intención de dejarse morir. Asegura que acudirá a Urgencias cada vez que se sienta mal. “El dolor de cabeza me avisa”, explica. “Y si me pasa algo, si me niegan la medicación, acudiré a los Tribunales”.

A Manuel le gusta jugar al ajedrez. Dice que es una “lección de la vida”. “Aprendes cuándo debes sacrificar algo para conseguir la victoria y cuándo debes rendirte para empezar otra partida”.

En esta ‘partida’ que inició hace casi 70 días está dispuesto a rendirse si el copago se establece sólo para aquellas personas con pensiones superiores a los 1.000 euros. “Para el resto de pensionistas, es una vergüenza”, dice, y comenta que “el poder adquisitivo ha bajado un 60% en los últimos dos años”. “Antes iba con 10 euros a hacer la compra para tres, ahora 16 euros no me alcanzan”, ejemplifica.

Un yayoflauta

Miembro activo de Democracia Real Ya, Manuel sueña con poder unir a los jubilados descontentos con los recortes y crear en el barrio un grupo de Yayoflautas como el surgido en Barcelona. En su perfil en Twitter anima a los que piensan como él a identificarse con un clip, como hicieron los noruegos durante la ocupación alemana en la II Guerra Mundial.

(09/09/2012)

Publicado en el Mundo digital:

SANIDAD | Contra los recortes

Un pensionista, en ‘huelga de medicamentos’, se niega a tomar su tratamiento

  • El hombre sufre hipertensión y sólo se medica cuando le dan desmayos
  • Ha tenido que recurrir a los servicios de urgencias en seis ocasiones

José A. Cano Granada

Actualizado sábado 08/09/2012 14:16 horas

Comentarios 11

Manuel Fernández tiene 67 años y vive en la Zona Norte de Granada. Desde hace ocho años tiene que tomar todos los días una pastilla para regular su tensión, que se desbocaba a la mínima y le provocaba cefaleas y desmayos, un tratamiento que a su edad ya era para toda la vida. Sin embargo, lleva dos meses en huelga de medicamentos, o más bien en acto de “resistencia” al mismo, para protestar contra el copago y sólo se medica acudiendo a las urgencias del hospital más cercano cuando no le queda más remedio.

“No tiene motivación económica”, aclara rápido este jubilado, que se graba en video cada vez que su protesta le provoca algún accidente, como los varios desmayos que ya ha sufrido, y lo sube a internet. “Desde que entró en vigor el copago, a mí la pastilla me costaría 25 céntimos al mes. Eso no es nada. Lo hago porque me parece una barbaridad. Porque he cotizado durante 52 años de mi vida y ya he pagado bastante, y como yo muchos otros. Porque quiero que, al menos el copago sea sólo para pensiones de más de 1.000 euros al mes”.

Manuel entiende que está llevando a cabo«un acto de desobediencia civil, de resistencia, y que, simbólicamente, representa con su huelga el proceso al que ya están llegando o tendrán que llegar en breve muchas personas sin recursos: medicarse sólo de urgencias. Él ya ha acudido seis veces tras sufrir desmayos o graves dolores de cabeza, y otras tantas para estabilizar su tensión días después de esos episodios, pero ha abandonado el tratamiento diario prescriptivo en su caso, empeorando visiblemente desde entonces.

“No lo he comentado con mi médico de cabecera porque en este tiempo no he ido a verlo, pero me imagino que no le gustará, afirma. A su familia, desde luego, no le gusta. Mi hija ya me ha advertido que si me pasa algo grave se va de la casa y deja de querer saber nada de mí”, comenta. La familia sobrevive con las pensiones de Manuel y su mujer, que al ser la de ella no contributiva no suman 1000 euros. Su hija tiene un trabajo a media jornada cuyo estipendio utiliza íntegro para pagarse la universidad. “Y entre nuestros vecinos somos de los que estamos bien”, añade.

Manuel se considera un activista y no duda en calificarse de yayoflauta. Participó en Democracia Real Ya’de Granada, cuyos miembros le están ayudando a difundir sus videos, donde aprovecha para explicar conceptos sobre la práctica de la desobediencia civil. “Me grabo yo sólo y yo mismos cuelgo los videos. Estoy aprendiendo a manejar esas historias de las redes sociales gracias a esto”.

No quiere que lo comparen con otras huelgas de medicamentos, como la de Carmen, la pensionista barcelonesa enferma de Parkinson que fue la primera en España en iniciar una. “Esa mujer está mucho más grave que yo, tiene menos medios económicos y su huelga es más valiente y más arriesgada. Lo mío es simbólico. Tomé esta decisión porque el concepto del ‘copago’ me pareció indignante y creo que sólo con las manifestaciones y las pancartas no se consigue nada”.

Su objetivo final, lo repite, es al menos “que las pensiones inferiores a los 1000 euros mensuales queden exentas del copago. Aunque creo que hay muy pocas pensiones que sean inferiores a eso. Pero bueno. Al menos que la gente sea consciente de cómo están las cosas”, concluye.

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